Sermones

Sermón para ceremonia de clausura IMM 2010 


En muchas ocasiones ustedes me han escuchado afirmar que la razón de ser de esta institución y de los programas de extensión es el fortalecimiento de la iglesia y la extensión del Reino de los cielos.
Quienes nos formamos en algún área de la teología y quienes ejercemos el ministerio cristiano desde cualquiera de sus expresiones dentro y fuera de la iglesia debemos tener la conciencia que todo lo que hacemos lo hacemos para el Señor y para que su reino se extienda con fidelidad. A eso es a lo que nosotros nos referimos como vocación y llamado.
Desde el principio de la historia de la iglesia ha habido diferentes circunstancias en la que la iglesia se ve envuelta serios peligros. Esta fue una preocupación del apóstol Pablo quien defendió hasta con su muerte la integridad del Evangelio.
La iglesia actual y la primitiva tienen un aspecto en común: La necesidad de una teología bíblica, fiel y ética que honre el nombre de Dios.

En la Carta escrita por Pablo a Tito podemos evidenciar la gran preocupación de Pablo por el desarrollo integral de la Iglesia.
El propósito de la carta es instruir a Tito para  dos cosas importantes:
·      1:5: Poner en orden  lo que quedaba por hacer.
·      Nombrar ancianos en la iglesia de acuerdo a unas instrucciones previas
Aparentemente podemos pensar que el llamado que recibe Tito es cosa sencilla pero no. La iglesia estaba atravesando por momentos difíciles, las falsas doctrinas estaban desvirtuando el evangelio y dañando la iglesia: Los judaizantes, los que siguían los mandamientos de hombres, maestros falsos que enseñaban lo que no convenía, promuevían las discusiones necias, vanas y sin provecho.

La preocupación de Pablo por la Iglesia en Creta se da porque las falsas enseñanzas cultivan la conducta impía. El tema de la carta tiene que ver con la relación estrecha que existe entre la teología y la conducta.
Las enseñanzas de los falsos maestros incuban una conducta lejana a la voluntad de Dios; dicen conocer a Dios pero viven en rebeldía, son abominables, son charlatanes engañadores, enseñan por ganancias personales. Su teología errada los ha llevado a confundir lo puro con lo impuro porque sus conciencias están corrompidas.
Este panorama no es lejano a nuestras realidades eclesiales, debemos dolernos porque los falsos maestros, con falsas doctrinas han permeado nuestra iglesia, están dañando el pueblo de Dios y de igual manera estas doctrinas  heréticas están gestando conductas reprochadas por el señor. 

La buena noticia es que así como Tito fue enviado para aportarle a la iglesia ustedes son llamados por Dios para ser parte de la solución de los problemas de nuestra iglesia. (Espero nunca sean parte del problema).

Ante la realidad de la falsa doctrina, la carta misma nos da una respuesta directamente proporcional al problema:

Así como las falsas enseñanzas traen conductas impías, el conocimiento verdadero de Dios y la verdad del evangelio de salvación también gesta conductas irreprochables y nos conduce a la Piedad.

En medio de la repetición de listados acerca de lo que debe ser un líder dentro de la Iglesia podemos aprender de esta carta tres cosas:

1.  La importancia del conocimiento teológico y la predicación de la sana doctrina:

Pablo le insiste  a Tito que predique lo que  va de acuerdo a la sana doctrina y esto es el evangelio, la palabra y la obra redentora de Jesucristo quien se entregó por nosotros para rescatarnos de la maldad y purificar para sí un pueblo elegido y dedicado a hacer el bien.

La iglesia en el tiempo de Tito y en nuestros tiempos necesita de hombres y mujeres dedicados al estudio de la escritura, finalmente esta es la revelación de Dios para la humanidad.

Por ninguna razón en nuestro ejercicio ministerial: En los púlpitos, en las clases, con los adultos, jóvenes o niños y mucho menos en los ministerios fuera de la Iglesia el mensaje bíblico puede ser desplazado por métodos, pensamientos futuristas y conferencias que aunque inspiradoras no hacen honra al mensaje de la Palabra. Nuestros mensajes deben predicar la persona de Jesús, el Salvador y no nuestras propias vidas. 
Los mensajes apartados de la palabra y ególatras son características de los falsos maestros, no de los discípulos de Cristo.


En segundo Lugar
2.  La predicación parte desde el conocimiento propio de la obra redentora:

Quizá uno de los aspectos que más me gustan del texto es la perspectiva de si  mismo que tiene Pablo y que por ende le inculca a su discípulo Tito.   En la carta se le encomienda a Tito “destorcer” lo torcido en la iglesia, se le pide enseñar con firmeza pero al mismo tiempo se le recuerda cual es el punto de partida de su ministerio:
Permítanme leer el texto:
3 En otro tiempo también nosotros éramos necios y desobedientes. Estábamos descarriados y éramos esclavos de todo género de pasiones y placeres. Vivíamos en la malicia y en la envidia. Éramos detestables y nos odiábamos unos a otros.4 Pero cuando se manifestaron la bondad y el amor de Dios nuestro Salvador,5 él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo,6 el cual fue derramado abundantemente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador.7 Así lo hizo para que, *justificados por su gracia, llegáramos a ser herederos que abrigan la esperanza de recibir la vida eterna.

La buena teología no se logra sólo con un ejercicio académico, por supuesto que esto es importante pero sin la experiencia propia de la gracia redentora, sólo seríamos académicos y nuestro mensaje no podrá trascender.
Sólo podremos tener éxito en nuestra vida cristiana si cada día nos levantamos reconociendo que Dios nos ha librado de la oscuridad, que hemos sido alcanzados por la bondad misericordiosa del Señor Jesucristo, que recibimos la renovación diaria del Espíritu Santo. Sólo podemos cambiar la realidad de la iglesia con la visión amorosa del Señor y con la humildad que el mismo nos enseñó. Nadie podrá cambiar la historia de la humanidad  predicándose a sí mismo o creyendo que  su vida es mejor que la de un pecador.
Tito no podría cambiar la problematica su iglesia con reglas humanas o reclamos, lo haría reconociéndose así mismo con un receptor de la gracia del Señor llamado a amar su iglesia y a proclamarle la esperanza del evangelio.

Y En tercer lugar

3.  La Teología  sana conduce necesariamente a una conducta santa.
A Tito se le encomienda establecer líderes con un perfil bíblico y ético, por supuesto Pablo da por sentado que el mismo Tito cumple con tales características.

Como cristianos a veces  divorciamos la teología de las prácticas. Porque creemos que la teología es un ejercicio académico y las prácticas vienen del corazón, sin embargo Pablo mantiene una relación estrecha entre el conocimiento y la práctica lo que nos enseña:
·      Que una teología sana conduce a una conducta santa.
·      Y que las dos cosas son imprescindibles en la vida de un cristiano y en la vida de la iglesia.

Mis amados hermanos, detrás del certificado que reciben hoy hay una inversión significativa en tiempo, en dinero, en esfuerzo, en sacrificio. Honren al señor y hónrense ustedes mismos, luchen por la iglesia, den la vida por el reino de los cielos….

Hagan lo que hagan recuerden hacerlo con  Una teología Sana y con una conducta santa.